Un paseo a favor del valenciano
Las
Provincias Digital
Existen varios elementos que resultan imprescindibles en toda manifestación:
imaginación en las pancartas, adhesivos múltiples con
el lema de la concentración y octavillas donde se recuerdan
los motivos y objetivos por los que acudes a la cita.
Pero en la de ayer, otro instrumento se sumó a la lista anterior:
la Senyera. Miles de banderas ondeaban al compás de las gargantas
de los manifestantes. Desde sacadas del armario y con el rojo y azul
algo descoloridos, hasta las de reciente adquisición. Unos
las llevaban en alto, otros optaban por anudarla al cuello y mantener
las manos libres.
Entre los que vestían la Senyera a modo de capa se encontraba
Antoni Olaso. “Me siento valenciano y creo que todos debemos
estar aquí. Al final, si no recurrimos a la movilización
nos quedaremos como una Comunidad de tercer orden”, cuenta el
hombre, al que acompañaba su mujer.
La calle Colón no sólo engullía ayer el caudal
de Senyeras. Muchos otros valencianos, quizá algunos menos
que otras jornadas de compras, dejaban pasar las horas de la mañana
entre los mostradores y el probador de los establecimientos de moda.
Las conversaciones por el móvil a escasa distancia son otra
de las anécdotas que salpican toda concentración. A
la pregunta: “¿Dónde estás?”, le
suele suceder el “estamos muy cerca, sigue un poco más
y nos verás”
Sin límite de edad
También los jóvenes encontraron un hueco en el inicio
del fin de semana para calentar los motores en defensa del valenciano.
Es el caso de Borja Cerveró, quien acompañado por un
grupo de amigos, no le faltaba ímpetu para “defenderme
de las agresiones”.
Borja no llevaba Senyera, él era de los de pegatina en el pecho,
aunque lamentaba haberse dejado la bandera en casa. “Estar aquí
es mi forma de protestar contra los abusos de los catalanes y del
Gobierno de Zapatero”, afirmaba rotundo.
Luisa Polo descansaba del tumulto junto a su marido en la acera de
Colón. “Estos catalanes quieren aglutinarlo todo y nosotros
tenemos que defender nuestra lengua. Ahora continuaré la marcha
para terminar la manifestación”.
El palco de honor para presenciar la manifestación era para
Julio Falomir, quien subido encima de un banco exclamaba que los valencianos
“tenemos que despertar o nos seguirán tomando el pelo”.
Siempre hay una primera vez
Otros eran principiantes, como Jorge Bueso, que confesaba que era
la primera vez que acudía a una manifestación. “No
me gusta nada la política, pero cuando el asunto llega a ser
tan grande...No hay más remedio.”
Los 88 años de Fernando Navarro y la silla de ruedas en la
que ahora se desplaza no le impidieron estar presente. “Me siento
muy valenciano y quiero mucha esta lengua, que es la de todos”,
subraya mientras la Senyera cae entre sus rodillas.