Coalicio Valenciana, y coincidiendo con la celebración de
una reunión comarcal en La Ribera, ha presentado su programa
en materia de inmigración y que lleva como lema POR
UNA INMIGRACIÓN SOSTENIBLE Y MAYOR SEGURIDAD.
Desde la formación valencianista se acusó al gobierno
de Aznar de haber promulgado en diciembre de 2000 una Ley de Extranjería
que atrajo a España 1 millón de inmigrantes ilegales,
los cuales, “tras la llegada de Zapatero al poder fueron regularizados
por un alocado proceso extraordinario de papeles para todos”.
El candidato de Coalicio Valenciana al Senado señaló
que la sociedad no puede ver con buenos ojos que en la actualidad
los inmigrantes posean más derechos sociales, sanitarios
y escolares que cualquier ciudadano autóctono, añadiendo
que esta es una política errónea del gobierno socialista
de Zapatero que sólo va a producir la consolidación
de grupos extremistas contrarios a la inmigración, el aumento
de la delincuencia, la quiebra del sistema sanitario y de recursos
sociales o la creciente discriminación y rechazo del colectivo
inmigrante.
Sentandreu afirmó que la demagogia en materia de inmigración
es muy peligrosa, y como está ocurriendo en países
europeos de nuestro entorno, unas políticas no ajustadas
a nuestra realidad pueden provocar el efecto contrario. Por ello,
Coalicio Valenciana impulsará la modificación de la
Ley de Extranjería y priorizará una integración
positiva, donde se endurezcan ciertos aspectos que eviten una inmigración
que no pueda absorber España y que sólo provoca delincuencia,
marginalidad y abandono social.
El líder valencianista aseguró que la verdadera integración
parte de la propia persona que llega a nuestro país, por
ello, “aquellos que defendemos una integración sostenible
y acorde con las capacidades del país, también estamos
de acuerdo que esta integración debe basarse en aspectos
culturales y sociales que favorezcan la integración completa
del inmigrantes”. Así, Coalicio Valenciana priorizará
una inmigración con países de Sudamérica que
comparten raíces culturales, idiomáticas o religiosas,
en detrimento de inmigrantes del este europeo o islamistas.
Sentandreu indicó que no creía en la multiculturalidad,
sino más bien, en una integración donde el inmigrante
asuma progresivamente las costumbres y raíces del país
de acogida, evidentemente conservando como propias las suyas, pero
sin pretender imponer o crear guetos en las ciudades que sólo
conducen a la marginalidad, delincuencia y discriminación.